Restauración de libros: vehículo de conservación de la cultura

Reparar, encuadernar, embellecer y conservar cualquier documento antiguo, supone un compromiso y un desafío desconocido en la nueva era donde predomina la virtualidad.

La Biblioteca Popular de Posadas, entre los servicios que brinda a la comunidad y a sus fieles lectores/as, pone en valor el rol de unos/as artesano/s esenciales para la recuperación de libros: los/as restauradores/as.

Cuando alguna institución o persona se acerca a la biblioteca con el fin de recuperar algún libro, es recibida por Norma Wionczac, una trabajadora que hace más de 20 años inició sus tareas de restauración, gracias a un curso de capacitación que ofrecían en la Biblioteca, y desde entonces nunca dejó de abocarse a esta loable labor.

A través de un delicado procedimiento Norma inicio la restauración de diversos materiales bibliográficos que pertenecen a la biblioteca de la UGD, en el marco de un trabajo articulado desde diciembre de 2020.

Hasta el momento, se ha desarrollado la recuperación de nueve libros de derecho, contabilidad y turismo, que son de los más utilizados por los/as estudiantes.

La Biblioteca Popular Posadas fue fundada hace más de 100 años -el primero de diciembre de 1913- y su accionar continuó a lo largo de los tiempos sin cerrar ningún día. Entre sus fundadores, coincidentemente se destaca la figura de Gastón Dachary, primer formador de docentes de la provincia de Misiones, quien integró la primera comisión directiva de la BPP.

Entre los principales objetivos de la restauración, se destaca la conservación y preservación de los materiales, con el fin de que lleguen a toda la comunidad lectora posible. Para Norma, “el libro tiene valor como objeto, tiene un valor de edición, impresión, de acuerdo a las formas en que fue confeccionado según los requerimientos de su autor, y por eso adquiere un valor patrimonial”.

Sin embargo, el libro como objeto particular pierde ese valor cuando no es utilizado. “Lo que más influye es el valor del contenido del libro y el valor que le otorga el lector, porque no sirve de nada tener un libro de miles de años atrás si no son leídos por las personas. Un libro adquiere valor cuando es leído”, afirmó.

Con criterios tradicionales, pero de vanguardia y mediante técnicas que se adaptan a los distintos formatos, el reto de la restauración consiste en transformar el estado de la obra, que por un motivo u otro se encuentra deteriorada.

“Desde el momento que me llega un libro en mal estado para restaurar, analizo y valoro los daños y su etiología, lo fotografío, documento, para poco a poco recuperarlo respetando todos los elementos que componen la obra” comentó la restauradora de la BPP.

El proceso de restauración conlleva varias etapas, cuyo trabajo, dependiendo de cada pieza en particular, puede extenderse entre tres y noventa días inclusive. Por ello, cuando llega un libro al área de Conservación y Restauración se procede al análisis y diagnóstico del mismo.

 “La conservación y restauración en formato papel nos permiten poner en valor esos materiales y permitir que se sigan leyendo. Hay muchos lectores que prefieren el formato papel y es esencial conservar su estructura y todos aquellos documentos tan importantes para nuestra cultura” comentó.

Con este valor agregado y el intercambio socio-cultural que se produjo entre la Biblioteca Popular Posadas y la UGD, se promueve el trabajo que desarrolla un/a restaurador/a, como figuras esenciales que hacen renacer una obra, con el fin de que los libros puedan llegar hasta nuestros días como un vehículo de cultura transformador de los pueblos. Para Norma, la biblioteca en la que trabaja “es un centro cultural de la ciudad que irradia cultura, saber, memoria, historia, historias de los lectores, historia de los libros, en el cual se van entrelazando las diferentes relaciones sociales, políticas, económicas y culturales.”

 

 

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